Luna de Locos

La historia se instala en los veinte primeros años del siglo pasado, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Cuenta las zozobras de una familia acomodada, de la clase pudiente cruceña, cuyos miembros son víctimas de la demencia. Este fue un fenómeno que se presentó en los pueblos pequeños y aislados de antaño, como producto de la endogamia, es decir de la mezcla de sangre entre parientes cercanos, que ha afectado a otras poblaciones aisladas en Bolivia y el mundo entero. Esto ha sido motivo de múltiples desgracias familiares, una de las que padece este mal es la de los Aguilera.
Los personajes centrales de esta novela, Fabián y Felipe, hijos de don César Aguilera y doña Laura, son presa del desequilibrio mental hereditario, aunque en distintas formas. Fabián, el mayor, tiene una personalidad arrolladora, devastadora; es extravagante, pendenciero y mujeriego, aficionado al alcohol y a los juegos de azar. Sus reacciones son las de un esquizofrénico, aunque con momentos de lucidez, sosiego, y hasta de ternura. Es, sin embargo, un joven irreverente, que tiene pasiones morbosas con el sexo opuesto que provocan estupor en su familia y en la sociedad que lo rodea y lo censura.
Felipe Aguilera, el hermano menor, padece, por el contrario, de una melancolía enfermiza. Tímido y asustadizo, aparentemente por el gran temor a su padre, desinteresado por la francachela, lector ensimismado de textos históricos, sufre intensamente por un amor perdido durante su adolescencia y luego por un deseo casi incestuoso con su hermana Carlota, que ésta rechaza airada, aunque temerosa de haber alentado ese sentimiento.
Carlota, una muchacha correcta y educada con esmero, que tiene un fin trágico, ama a sus dos hermanos, y sufre cuando observa lo que ocurre en su entorno familiar, donde además, la estricta madre, Laura, padece de un desconsuelo, producto de antiguas relaciones sentimentales de su esposo, que le ha quitado las ganas de vivir y menos de interesarse por nadie. El carácter taciturno de la madre contrasta con la alegría de la hija, que, muy jovencita, empieza a despertar a incontrolables deseos.
Don César Aguilera es el tronco robusto y sostén de la familia, Juega un papel protagónico en la novela, donde abundan personajes, masculinos y femeninos, de gran interés en esta curiosa sociedad matriarcal, donde, sin embargo, los hombres eran los únicos que tenían carta libre para vivir como deseaban, relegando a las mujeres a las tareas de la casa y utilizándolas para que dieran hijos a la familia o placer mundano a señoritos poderosos que no respetaban reglas de ninguna naturaleza.
El machismo, con sus expresiones de abuso contra las mujeres, las juergas sin fin, los crímenes, las peleas, hacen el entorno de esta historia, que ya tiene un siglo, retrato de lo que fue la vieja Santa Cruz de la Sierra, una especie de Macondo garcíamarquiano, que no obstante hoy se ha convertido en una urbe progresista dejando atrás un pasado, que, con alegrías, tristezas se ha ido para siempre.


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